Cristóbal Colón, un modelo para los emprendedores de hoy

Cristóbal Colón no solo es el descubridor de América, sino que también creó un modelo en el que todos los emprendedores y empresarios modernos pueden reconocerse y encontrar inspiración.

Solo tenemos que prestar atención a la historia.

Colón pasó siete años tratando de convencer a los banqueros genoveses y venecianos que financiaran su viaje. Cuando no lo consiguió, buscó nuevas fuentes de financiación, primero con los Reyes Católicos, que dejaron pasar la oportunidad al estar conquistando el Reino de Granada, y luego con el de Portugal. Pese a tantos rechazos, Colón lo siguió intentando hasta, que después de la caída del reino nazarí, la reina Isabel de Castilla le dio una oportunidad.

Colón no solo consiguió convencer a Isabel, una de las mejores políticas de la historia, sino también a su propia tripulación cuando se amotinó ante la falta de comida y agua por un error en sus cálculos. Frente a lo que decía el sentido común, Colón consiguió darle la vuelta a todos los obstáculos que se encontró en su camino.

Las personas racionales no acostumbran a tomar estos riesgos. Los empresarios, por otra parte, han hecho de ellos su profesión. La historia de Colón nos enseña que el marino genovés era el emprendedor de emprendedores y que compartía los mismos rasgos de personalidad que otros emprendedores que han tenido éxito. La comprensión de su personalidad única puede ayudar a otros empresarios a entender mejor sus propias motivaciones y trazar así su propio camino hacia el éxito.

Por ello, vamos a hablar de las cuatro lecciones que podemos aprender de Cristóbal Colón:

1º La confianza atrae dinero

Colón tuvo una confianza sobrehumana para recaudar fondos para su empresa. Estaba completamente convencido que podía navegar hasta Asia atravesando el océano Atlántico en un momento en el que los marineros seguían abrazados a la costa. Mientras mucha gente pensaba que la Tierra era plana y que se encontraría un gran abismo, Colón nunca dudó de sus ideas. Sabía que podía llegar a Asia.

Su tenacidad hizo que ni siquiera, tras años continuos de rechazos, dudara de su proyecto. Esta misma tenacidad convenció a la reina Isabel La Católica y al rey Fernando de que abrir una nueva ruta era posible. Una ruta que acabaría con el monopolio de Portugal en la exploración asiática y permitiría a España conseguir nuevas fuentes de comercio.

No podemos olvidar tampoco que Colón también lo intentó con Portugal. Pero cuando tu inversor potencial no se interesa por ti, siempre es buena idea acudir a su principal competidor.

Esta misma seguridad en sí mismo, ayuda a los empresarios a recaudar dinero. De hecho, cuanto mayor es la confianza, más probabilidades hay de conseguir mejores valoraciones, una mayor financiación, ganar más clientes y, en definitiva, tener una empresa más grande.

Jesús Pedrero es un emprendedor fascinado por la creatividad, la innovación y la tecnología. Jesús nos ha narrado su experiencia al lanzar junto a su equipo la primera entidad de dinero electrónico para pagos móviles en España Momo Pocket. Destaca precisamente la importancia que tuvo en el proceso la confianza: “mi percepción sobre la inversión bajo cuantías significativas en startups está basada en dos aspectos: un proyecto de futuro global y, sobre todo, la confianza en el equipo promotor. Todos conocemos magníficos proyectos, que han muerto por causas directas a los emprendedores: falta de compromiso, discusiones, falta de liderazgo, de persistencia de visión… demasiados egos. Un inversor no solo se juega su dinero al invertir en un proyecto, también parte de su prestigio, por lo que la confianza entre el emprendedor y el inversor en crucial”.

2º Asumir riesgos disparatados logra lo imposible

El gran descubrimiento de Cristóbal Colón fue fruto de un error, como le suele ocurrir a muchos emprendedores: el navegante calculó mal la circunferencia de la Tierra, pensando que era de solo 18.000 millas. Este fallo en los cálculos es lo que le permitió más tarde encontrar el Nuevo Mundo.

La personalidad de los emprendedores suele compartir este rasgo de subestimar los riesgos al comenzar una empresa. Se trata de un exceso de optimismo, que permite vencer obstáculos, cuando los más cautelosos nos dicen que nunca podríamos tener éxito. De hecho, este rasgo es el que nos permite lograr lo imposible. Es como el “campo de distorsión de la realidad” de Steve Jobs, que consiguió que su equipo, socios y proveedores crearan productos disruptivos.

Joaquín Gimeno lleva más de treinta años dirigiendo, aconsejando y creando empresas: ”he tomado siempre mis fracasos como fuente de conocimiento para el éxito. Esto me ha permitido ayudar a otros y superar, a veces, mis expectativas. He podido contribuir al impulso y la transformación de empresas a través de las personas para que, por ejemplo, tres de ellas coticen en bolsa”.

Gimeno afirma que lograr lo imposible en nuestro contexto empresarial es encontrarte con una realidad trabajada, que ni siquiera estaba en la imaginación colectiva: “crear este escenario precisa haber partido de un planteamiento consistente y que, fundamentalmente, dispare el convencimiento y la emocionalidad de las personas, propiciando una entrega firme para disfrutar del camino”. Y prosigue: “exige una actitud humilde, tenaz y valiente, que lleve a generar con agilidad soluciones creativas en las que el riesgo siempre estará presente, como en la vida misma; saber convivir con él y gestionarlo adecuadamente crea la diferencia para crecer como empresarios, pero fundamentalmente, como seres humanos”.

3º Tu creencia en ti es contagiosa

Contar con una fe absoluta en nuestra visión también define a los grandes líderes. Esto hizo que Colón pudiera defenderse de un motín y convencerles de que las aves, que habían avistado, significaban que Asia estaba sobre el horizonte. Este caso puede ser uno de los primeros ejemplos de la historia en la que un emprendedor es capaz de mantener el rumbo de una empresa a pesar de las incertidumbres. Hoy en día, se trata de un valor y carácter común en cualquier emprendedor.

Es esta convicción en nosotros mismos y en la visión de cómo será el mundo en los próximos seis años o seis meses, lo que nos puede convertir en líderes exitosos y capaces de unir a nuestros equipos en la adversidad, conducirlos a la excelencia y atraer nuevos clientes.

Para el coach y experto en marketing Ricardo Hartasánchez, Cristóbal Colón es un referente en la historia: “es una realidad, que aquellas personas que emprenden, lo hacen con un convencimiento firme. Se dejan guiar por las mismas creencias que para otros son limitantes, solo que, en este caso, son personas aliadas con la positividad. Nada ni nadie les aparta de su camino. En definitiva, emprenden sabiendo que de los errores se aprende y que tarde o temprano llegarán a su objetivo. Si su formación técnica es adecuada, contarán con un aliado poderoso, tienen argumentación. Hoy día se puede aprender todo. Podríamos denominar a este personaje histórico como influencer de su época”.

4ª Los poseedores de conocimientos técnicos tienen una ventaja competitiva

Los rasgos anteriores definen al emprendedor de hoy. Sin embargo, tener una fuerte personalidad no es suficiente para lograr el éxito. Además, es importante tener una comprensión profunda de las tecnologías y los mercados que se pretenden atacar. Cristóbal Colón era un genio de la navegación que entendía mejor que nadie los vientos alisios del oeste. Sin este conocimiento experto, nunca habría sido capaz de llegar a América.

Los empresarios con cultura técnica tienen ventajas similares porque tienen los compromisos, los conocimientos y la pasión para lograr sus objetivos. En la industria de la tecnología es algo fundamental, ya que hay una nueva tendencia prácticamente a diario y un buen emprendedor no puede confiar solo en sus comerciales para lograr el éxito. Son los líderes tecnológicos los que tendrán que determinar los pasos prometedores y aquellos a evitar para no llegar al fracaso.

Hoy día, la figura de Cristóbal Colón está llena de contrastes. Puede que no sea ese héroe que nos enseñaron en el colegio cuando éramos pequeños. Sin embargo, esto no quiere decir que no podamos aprender de él. Todas las personas tienen sus luces y sus sombras. Como empresarios de éxito, uno de nuestros secretos es saber separar esos elementos, que nos pueden ayudar a cumplir nuestros objetivos y encontrar inspiración en ellos.

En el caso de Colón, está claro que su compromiso y tenacidad con sus ideas, su amplio conocimiento técnico y su capacidad de asumir riesgos, incluso con su propia vida, nos da una lección importante de cómo una persona es capaz de convencer a otras para lograr el éxito de una empresa.

Fuentes: CPAonfire.com| Venturebeat

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