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Emprendedores rurales reinventan la vida en el campo

Por 27 febrero, 2019 Sin comentarios

El futuro no está solo en las ciudades inteligentes o smart cities. Las facilidades al emprendimiento rural hacen, que cada vez más personas, se decidan a dar el salto de la ciudad al campo. Nuevas ayudas y la búsqueda de un entorno más tranquilo y con menos competencia hacen del mundo rural una solución efectiva para aquellas personas que quieran cambiar de vida sin renunciar a poner en marcha un nuevo negocio.

Como indica  Manuel Barneo, ingeniero agrónomo experto en desarrollo rural y agroindustrial,  entre los principales problemas de las zonas rurales están la pérdida de arraigo y el mal entendido concepto de habitante rural. El tedioso papeleo para poner en marcha cualquier pyme y la falta de personal cualificado administrativo, con misión y visión motora de desarrollo, han sido factores limitantes.

En la actualidad, existe una gran oportunidad de desarrollo en las zonas rurales. La accesibilidad a las redes de última generación y la creación de hubs  o smart cottages de desarrollo en pueblos con encanto promueven la vuelta del talento a zonas rurales. Los profesionales están buscando lugares con encanto para desarrollar su vida, siguiendo el concepto slow y el mindfullness. De hecho, ya está surgiendo el movimiento talento rural.

Yo sigo con mi proyecto “Serrano smart village” para municipios de montaña con encanto”.

emprendedores ruralesVentajas de emprender en el mundo rural

Frente a capitales como Madrid o Barcelona o, incluso, las cada vez más emergentes Bilbao, Valencia o Málaga, surgen paulatinamente más lugares con nuevas iniciativas de emprendimiento rural. En las zonas rurales del interior peninsular es mucho más sencillo crear  algo nuevo, en lo que nadie haya pensado.

No solo hay menos competencia, sino que también es  más barato. El acceso a la vivienda, la compra o alquiler de una nave o local comercial o simplemente el nivel de vida nos resultará mucho más asequible que si nos quedamos en la ciudad. Al necesitar, igualmente, menos ingresos para conseguir un negocio rentable -ya que los gastos fijos son menores- se consigue compensar la limitación más importante de emprender en el campo: la menor población a la que podemos destinar nuestro producto o servicio.

Emprender en el mundo rural también nos supone una mayor calidad de vida para nosotros y nuestra familia. No solo porque podamos tener una casa más grande de dos plantas con piscina por menos dinero, que lo que nos costaría un pequeño apartamento en el centro de una gran ciudad, sino también porque se favorece la conciliación familiar.

Igualmente, en un momento en el que la amenaza del cambio climático se hace más presente, emprender en el mundo rural es una manera de fomentar la sostenibilidad y el uso responsable de los recursos compartidos.

Es precisamente un modelo económico más sostenible con la sociedad y el medio ambiente, lo que defiende el experto en economía circular, diseño y emprendimiento sostenible Nicola Cerantola: “el actual paradigma económico lineal, ambiental y socialmente insostenible, de extracción, producción y consumo, que necesitaba hasta el momento grandes instalaciones, deslocalización laboral y empresas multinacionales, está cambiando hacia un modelo circular, en el que se elimina el concepto de residuo y se acortan las cadenas de valor.

Hoy en día, con las nuevas tecnologías de fabricación digital, como la manufactura aditiva, estamos experimentando una vuelta a la producción, con materiales locales y regenerados. Se trata de una industria 4.0, distribuida y descentralizada, en la que el medio rural, la artesanía y la producción autóctona vuelven a ser el centro de las comunidades, evitando así la migración hacia los entornos urbanos e industriales”.

Por último, cabe señalar, que las administraciones públicas tienen disponibles un buen número de ayudas para aquellas personas que emprenden en el mundo rural. Estas ayudas no solo alargan la tarifa plana de autónomos de un año a dos años, sino que dan facilidades a la hora de conseguir una vivienda.

Una de estas emprendedoras rurales es Paqui Pedrosa, experta en planificación turística y desarrollo rural. Paqui relata como, al acabar la carrera de turismo, decidió apostar por el turismo rural: ”siempre me ha atraído lo alternativo, buscar nuevas formas de ver el mundo y plantear soluciones innovadoras. El modelo de sol y playa no era para mí. Buscaba un modelo que pusiera en valor el modo de vida tradicional.

Mi lema entonces fue back to basics. Me fui a vivir con mis abuelos a Rute, un pequeño municipio del sur de Córdoba, donde monté una central de reservas online de alojamientos rurales y reformé la propiedad familiar el “Cortijo el Horcajillo”, de la que soy actualmente gerente. Además, trabajé en un gran proyecto de desarrollo de destino en el ámbito rural: La Ruta del Tempranillo.

Actualmente no vivo en el entorno rural, pero continúo trabajando en proyectos de planificación y gestión turística de España y América del Sur, donde hay infinidad de oportunidades inexploradas”.

Sectores en los que emprender

Cuando se habla sobre emprendimiento rural, lo primero que pensamos es en el sector primario. Durante mucho tiempo el campo ha estado asociado a la agricultura y la ganadería. Por ello, tampoco sorprende, que la mayor parte de las oportunidades de emprendimiento provengan de este sector.

Gracias a la mecanización, el trabajo en este sector ha dejado de ser tan duro. La agricultura del siglo XXI es más inteligente e incorpora recientes innovaciones. Con el agrotech o smart farming el campo está empleando los últimos avances tecnológicos para ser más eficiente en términos de rendimiento de negocio, pero también para preservar la naturaleza, siendo más ecológico.

Un ejemplo es el de Manuel Villar Guijarro que con su empresa NotAnts se dedica al desarrollo de sistemas de agricultura y ganadería de precisión. Uno de sus proyectos más interesantes es el desarrollo de Apicult, dentro del Grupo Operativo Innomiel. Apicult es una herramienta de la industria 4.0 aplicada al sector apícola y está formada por colmenas inteligentes y una aplicación móvil que las controla.

La apicultura es un modelo único de producción sostenible, ya que fija la población en el medio rural y contribuye al mantenimiento de los ecosistemas, siendo motor económico allí donde se asienta, que es en gran número de casos en zonas donde no existen otras alternativas económicas, como Las Hurdes y La Siberia en Extremadura; la serranía de Cuenca; La Alcarria en Castilla La Mancha o Valero en Salamanca.

Para Francisco Marco Rubio, presidente de la Asociación Española de Jardinería Ecológica AEJeco “la agricultura del futuro será ecológica y de canales de proximidad. Los productores estarán al lado de los consumidores y será ese vínculo el que proporcionará verdaderas oportunidades de emprendimiento a muchas personas. La agricultura del futuro también incorporará, además de investigación, desarrollo e innovación, los valores tradicionales de la agricultura familiar: la cooperación, basada en la ayuda mutua en los trabajos a desarrollar y la vuelta a técnicas agronómicas respetuosas con el medio natural. La agroecología se revalorizará y será una materia impartida de modo transversal en el currículum escolar.  I+D+i+t (tradición)”.

“La tendencia actual de convertir el modelo agrícola en un modelo agroindustrial no es nada sostenible.  El modelo a seguir será agroambiental  y otra oportunidad de emprendimiento será la educación agroambiental”, añade Francisco.

Muchas empresas están ligadas al sector gourmet y a la gastronomía. Casos notables son la comercialización de caviar de caracol para mercados como el de Singapur y Hong Kong, que realiza la empresa Blanc Gastronomy, o la transformación de productos tradicionales en otros, más atractivos para los consumidores, como la crema de morcilla de Morcillas de Villada o el famoso fumet de pescado de Pescadors de Roses.

Otro de los sectores con más auge en el emprendimiento rural es el turismo. Tanto el turismo de lujo como el de low cost experiementan un crecimiento continuo. Sin embargo, si hay algo que caracteriza a los emprendedores rurales de este sector es la apuesta por ofrecer experiencias únicas y diferenciadas. El consumidor, hoy en día, no busca simplemente un alojamiento, sino asomarse a otra forma de vida, escapar del estrés de la gran ciudad y conocer ese otro mundo, que está tan cerca y tan lejos a la vez.

Aunque el sector primario y turismo son los dos sectores en los que más se emprende, hoy en día Internet ha transformado por completo las cosas. Es más frecuente el teletrabajo y en el mundo de los servicios online es completamente factible comenzar un negocio, un marketplace o un ecommerce desde cualquier pequeño rincón del interior.

Empresas como el Taller de Costura de Pilar Vera han visto cómo sus diseños iban desde la pequeña localidad de Umbrete (Sevilla) a Nueva York, Tokyo o Cancún. Vender por Internet no solo permite ofrecer productos digitales o infoproductos, sino también artesanía, moda, gastronomía e industria.

Las oportunidades del mundo rural son cada vez mayores, aunque también tienen un problema: la despoblación continua del territorio.

Para Rosella Valladares, economista agrícola “una de las cosas que sorprenden es el neorruralismo.  La migración de las zonas urbanas a las rurales impulsa la aparición de nuevos proyectos de emprendimiento. Muchos de estos migrantes son jóvenes o familias jóvenes, que basan sus ideas de negocio en los principios de la sostenibilidad. La mayoría buscan aprovechar los recursos y las tradiciones propias del lugar para crear proyectos con encanto como sucede, por ejemplo, con el restaurante los Arándanos en Taramundi en Asturias, donde se utilizan productos ecológicos de la zona.

Pero la sostenibilidad se refiere también a los lazos sociales que se fomentan. Las zonas rurales están pobladas de gente mayor, y estos migrantes traen alegría con nuevos proyectos, formando relaciones de apoyo comunitario y rescatando tradiciones, que podrían perderse. Además, no deja de ser importante el aporte económico, que estos proyectos dejan en las comunidades, atrayendo a visitantes que se van a beneficiar de servicios que otros vecinos puedan ofrecer.”

Escocia, un caso de éxito ante la despoblación

La despoblación del mundo rural es un problema global. Los cambios en el modelo productivo y las consideradas mejores oportunidades de las grandes ciudades han hecho que el campo fuera despoblándose progresivamente.

En España, la Serranía Celtibérica, con una extensión de 63.098 km² y una densidad de población menor que la de Laponia, es el ejemplo más claro de este problema. Hasta hace unos años era un problema compartido con las Highlands de Escocia.

Sin embargo, esta región se ha convertido en el mayor ejemplo de reversión de este proceso de despoblación que se veía inevitable. Por supuesto, el emprendimiento rural ha sido clave para que, tras unos años, la población en la zona haya aumentado en un porcentaje nada desdeñable del 22%.

La solución ha sido crear un organismo independiente, financiado mayormente con dinero público, pero también con el de sus vecinos, en el que diferentes expertos de todo tipo de sectores han buscado soluciones personalizadas para cada territorio y posible nicho de mercado.

En vez de centrarse en el sector primario, en Escocia se ha buscado activamente a actores en otros sectores y se ha destinado una importante parte del presupuesto en mejorar las infraestructuras y los servicios básicos de la zona.

A diferencia de las políticas públicas de países como España, a veces politizadas, en Escocia se ha buscado incidir en los valores propios de cada territorio y en cómo generar valor a partir de ellos. De esta forma, las iniciativas de emprendimiento rural han alcanzado tanto éxito que han favorecido el incremento poblacional.

Fuentes: Emprendedores| Empresariados| Estar donde estés| Eldiario.es