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Salir de la zona de confort para lograr el éxito

Por 12 diciembre, 2018 Sin comentarios

Como dijo el entrenador de baloncesto Pat Riley: «Si no estás mejorando, estás empeorando». Es por ello necesario salir de nuestra zona de confort, de lo contrario, nos quedaremos estancados en un rendimiento constante poco estimulante y nada agradecido.

«Esto también se ve reflejado en los equipos de trabajo, que aunque hayan obtenido un alto rendimiento en el pasado, a través del concepto de entropía negativa, su desempeño se verá mermado si no se salen de la zona del confort del grupo», afirma Israel Villar, psicólogo y coach, especializado en desarrollo y evaluación de personas en contextos organizacionales.

El éxito en las organizaciones supone la capacidad de producir nuevas ideas, crear soluciones brillantes a los grandes problemas y promover nuevos productos. Nada de esto puede darse, si estamos paralizados por el miedo al cambio, que acompaña el desarrollo personal. Salir de la zona de confort da miedo, pero una vez nos enfrentemos a estas situaciones, tendremos frente a nosotros los mejores momentos de nuestra vida.

Si esto es así, toca preguntarse ¿por qué la gente no lo hace más a menudo?

Para el emprendedor, ingeniero consultor y coach experto Joaquín Ruiz de Villa y López «salir de la zona de confort debería ser para todos como un juguete nuevo. Considerarlo como una aventura emocionante y divertida de crecimiento continuo, lo que ,en definitiva, supone una renovación de ilusiones, que nos permite reconvertirnos permanentemente. Esto nos será especialmente útil en momentos de cambios rápidos, como el actual».

La consultora y psicóloga experta en desarrollo de talento Jessica Buelga considera que «el  ser humano tiene tendencia a buscar automatismos y acomodaciones vitales para poder sobrevivir en entornos caóticos y cambiantes, como en el que nos encontramos. El aprendizaje continuo, sin un estado de fluidez que le acompañe, es agotador para el organismo. De ahí la necesidad de buscar entornos, contextos o comportamientos en los que sentirse cómodos».

Todo esto no tiene por qué ser negativo si no lo llevamos de manera extrema a todas las áreas vitales, llegando a generar estancamientos o limitaciones prolongadas, que supongan un desequilibrio interno, una pérdida de bienestar. «La zona de confort es tan personal e intransferible, que nadie tiene la potestad de evaluar como poco estimulante la zona de confort del otro, salvo que de su estancamiento deriven consecuencias negativas a terceros, como es el caso del trabajo en equipo», concluye Jessica.

«Las personas sentimos la necesidad de salir de la zona de confort cuando algo en nosotros ha cambiado. Cuando comenzamos a cuestionarnos creencias y pensamientos. Cuando sentimos, que a lo que dedicamos la mayor parte del tiempo, no nos satisface», afirma Jovanka Segarra, executive and life coach.

«Salir de la zona de confort es como perderte en un bosque durante días, enfrentándote a tus mayores miedos, caminando sin rumbo alguno contigo mismo. Al encontrar civilización, sonríes y sientes un gran alivio, porque has conseguido tu objetivo: salir del bosque. Te has caído, has llorado, has dudado de tus capacidades. Pero ahora te sientes fuerte, autosuficiente, independiente, valiente, libre y más consciente de tus fortalezas. Superándote como persona. Convirtiéndote en protagonista de tu propia vida», añade Jovanka.

Existen cuatro limitaciones, que impiden a la mayoría de las personas salir de la zona de confort y lograr el éxito.

salir de la zona de confortLimitaciones para salir la zona de confort

Creencias limitantes

Pensamos, hablamos y nos decimos constantemente a nosotros mismos que no podemos lograr algo. Al hacerlo, reiteramos ciertas creencias limitantes, que hemos sostenido desde la infancia.

Muchas personas piensan que no son líderes o innovadores o que no tienen la disciplina necesaria para iniciar un nuevo negocio o asumir una responsabilidad adicional.

La coach y formadora de alto impacto Sara Bartol define las creencias limitantes como «juicios automáticos, que están debajo de la conciencia, y en los que no solemos reparar. Son fundamentales, ya que nos condicionan poderosamente, determinando nuestro comportamiento  e influyendo en nuestros resultados.

En ocasiones nos limitan para creer en nosotros mismos y asumir nuevos retos. En definitiva, poder salir de la zona de confort».

Sara propone identificar y analizar nuestras autoafirmaciones o pensamientos limitantes. ¿Hasta qué punto esto es realidad? ¿Cómo me condicionan estos pensamientos? ¿Qué resultados obtendría sin estas creencias?

La coach aplica  una técnica  para conseguir romper estas creencias limitantes y salir de nuestra zona de confort: arrowbreaking, una dinámica de alto impacto, que se escenifica rompiendo una flecha contra el cuello. «Lo hacemos con nuestra parte más vulnerable, colocando la punta de la flecha en la garganta, en el centro de la clavícula.

Con esta técnica, reforzamos el poder de nuestra mente y el efecto que nuestros pensamientos tienen sobre la realidad, empoderándonos para seguir avanzando».

Autopercepción

Los estudios han demostrado que los jurados tienen dificultades para evitar el uso de pruebas, que el juez consideró inadmisibles al emitir sus veredictos. Los psicólogos sociales usan el término «perseverancia en las creencias» para explicar esta actitud: por qué las personas se aferran a sus creencias iniciales, incluso cuando la nueva información lo contradice directamente.

Lo bueno es que las creencias se pueden desafiar con éxito. Si nos consideramos poco audaces, podemos pensar en todas las ocasiones en la que mostramos coraje, carácter y fuerza de voluntad.

Desafiar nuestras creencias cambiará nuestra autopercepción y, eventualmente, nuestra visión del mundo. Aprenderemos más, descubriremos nuevas habilidades y, en el proceso, saldremos de la zona de confort.

Miedo y estrés

El miedo y el estrés pueden ser positivos y estimularnos al crecimiento. Es algo normal cuando se intenta algo nuevo. Sin embargo, el antídoto es no retirarse, seguir adelante aprendiendo a manejarlo. Deberían ayudarnos y estimularnos para conseguir la fuerza y el crecimiento necesarios.

Hay varios pasos que podemos seguir para asegurar nuestro bienestar físico y mental en el proceso. El miedo a un nuevo entorno puede ser aterrador, pero lo que realmente aterroriza es el estancamiento en el mismo lugar, físico y mental. El verdadero miedo debería ser la complacencia, el no poner a prueba nuestras habilidades.

Para Ana González Medialdea (método C-ARE), coach PCC experta en liderazgo y felicidad organizacional, podemos hablar largo y tendido de los límites del ser humano, sin embargo, todos ellos se resumen en el miedo.

«Las personas tenemos dos formas de vivir: desde el amor o desde el miedo. Vivir desde el miedo es vivir desde el personaje, que inconscientemente nos creamos desde que nacemos con el objetivo de buscar el amor, el reconocimiento, la aceptación y la valoración de los demás. Vivir desde el amor es vivir desde el encuentro con uno mismo y, por tanto, desde la confianza en uno mismo, en los demás y en la vida».

«Salir del miedo implica tocar el inconsciente para comprender qué está pasando dentro de nosotros y poner solución. Conocer nuestros miedos y aprender a gestionarlos y liberarlos es un camino apasionante que lleva a resultados sorprendentes. Sin duda, uno de los aspectos más importantes y la asignatura pendiente para el éxito de las organizaciones y equipos, así como para el bienestar interno de las propias organizaciones», concluye Ana.

Hablar y no actuar

Un pequeño paso adelante es mejor que querer dar un salto que no podemos completar. En lugar de contemplar y deliberar, lo mejor es ir dando pequeños pasos que nos saquen de la zona de confort.

Se trata de ir estirando lo que consideramos nuestra zona de confort, para ir saliendo de ella. Para ello, hay que realizar acciones concretas, no vale simplemente mencionar lo que deberíamos hacer.

Los tres pasos más fáciles de seguir en la vida cotidiana para conseguirlo son:

  1. Aceptar algo con lo que normalmente no estaríamos de acuerdo.
  2. Probar algo nuevo hasta que nos sintamos cómodos.
  3. Hacer una lista de pequeños objetivos alcanzables y lograrlos.
  4. Y, por último, desarrollar nuevas zonas de confort.

Una vez que estemos a gusto con lo que antes nos daba miedo, debemos seguir creciendo.

¿Cómo salir de nuestra zona de confort?

No se trata de algo fácil, por eso en Va Project Life proporciona estas seis vías para conseguirlo:

  1. Abandonar la búsqueda de la perfección

Somos humanos y no somos perfectos. Tomar riesgos conlleva la posibilidad de fracasar, pero también la de triunfar. Si no lo logramos a la primera, siempre podemos volver a intentarlo.

  1. Inspirar a los demás

Nos demos cuenta o no, la gente que nos rodea percibe lo que hacemos. Nuestras acciones pueden motivar e inspirar a los demás. Al tomar riesgos y creer en uno mismo, nos estamos convirtiendo en un modelo para los demás, teniendo un impacto positivo sobre nuestro entorno.

  1. Evitar arrepentimientos

Salir de la zona de confort nos ayudará a evitar que nos preguntemos cómo habrían salido las cosas si nos hubiésemos atrevido. Como dice el refrán, es mejor arrepentirse de hacer algo que de no haberlo intentado. La vida consiste en eso.

  1. Definir a nuestro verdadero yo

En nuestra zona de confort nos sentimos cómodos haciendo lo mismo que los demás. Sin embargo, para saber quiénes somos realmente es necesario expandirse y atreverse a hacer cosas nuevas.

  1. Tener el control

Cada paso, que demos en una nueva dirección, nos permitirá tener el control y liberarnos de las limitaciones. Es la forma de establecer nuestras propias reglas.

  1. Una experiencia de vida más completa

Sin duda, las personas que salen de su zona de confort son más felices y están más satisfechas con su vida. El explorar y aprender ayuda a nuestra autoestima y a conseguir alcanzar nuestro máximo potencial.

La escuela de negocios Ohio Bussiness College tiene bien claro que solo los profesionales que salen de su zona de confort consiguen una carrera realmente próspera y satisfactoria.

En dicha escuela dan las siguientes cuatro razones para atreverse a conseguirlo:

  1. La complacencia solo nos llevará hacia atrás

Es la naturaleza humana buscar consuelo y familiaridad. Las personas se asientan en una rutina diaria; es cómodo. Sin embargo, descansar en dicha satisfacción, como quedarse en una empresa o permanecer en una posición, que no nos inspira o promueve nuestro crecimiento, es como colocar las metas y aspiraciones en el segundo plano y hacer una pausa en el avance.

  1. Se ganará confianza en uno mismo

La confianza en uno mismo es una de las habilidades más importantes y poderosas que un profesional puede tener. Sin embargo, la confianza es una habilidad aprendida que requiere práctica, paciencia y rendimiento, más allá de los muros de la zona de confort. Aventurarse a lo desconocido y buscar nuevos desafíos para impulsar su crecimiento multiplicará esta característica.

  1. El cambio permitirá diversificarse

¿Evitar el cambio a toda costa? Es entendible. El cambio está lleno de incertidumbres, situaciones incómodas y estrés. Por eso la mayoría de la gente dice «no, gracias» a esos sentimientos.

Sin embargo, cuando se abraza con una mente abierta y se aborda con una perspectiva positiva, el cambio puede enseñar lecciones vitales de vida y ayudar a alcanzar el máximo potencial profesional.

  1. El cambio ayuda a recoger los frutos del trabajo

¿Alguna vez hemos escuchado el dicho: Sin riesgo, no hay recompensa? Es verdad. La vida es crearse a uno mismo, probar cosas nuevas y lograr nuestros sueños. Pero si nunca tomamos riesgos en nuestra carrera, es poco probable que experimentemos recompensas significativas.

Pasar por delante de nuestra zona de confort y enfrentarnos a situaciones inusuales o de miedo, como tener conversaciones difíciles con un colega o jefe, hacer contactos, tomar la iniciativa o hablar en reuniones, nos generará nuevas oportunidades.

«Para ello es muy adecuada la herramienta metodológica que es el Coaching. Donde se materializa una relación profesional de influencia, aceptada de forma positiva y voluntaria, que genera un aprendizaje en otra persona para que sea capaz de conseguir sus propios resultados. Se basa en preguntar y escuchar activamente para reflexionar juntos sobre el camino a recorrer en la mejora del rendimiento», afirma Israel Villar.

El coach ayuda a explorar el camino (cuestionando las creencias), ayuda a generar posibles opciones para orientarse hacia una nueva dirección (centrado en objetivos) y ayuda a persistir en el cambio (estimulando los valores).

Por otro lado, «el coaching facilita la creación de una estrategia personalizada y diseñada por el propio coachee, anticipando y previendo las futuras consecuencias de esa salida y minimizando el impacto de las reacciones negativas que se producen en todo cambio. La zona de confort no deja de ser un cambio de actitud, comportamiento o pensamiento de una persona, que genera, a su vez, pequeños o grandes cambios en su zona de influencia y, a pesar de que su propio cambio haya sido voluntario, la de su entorno puede verse forzada a ello.

El coaching ayuda a enfocar las posibles resistencias al cambio externas, que uno se puede encontrar una vez superadas las internas», añade Jessica Buelga.

El coaching de equipos ayuda a los miembros del equipo a clarificar y fijar sus metas, establecer normas de funcionamiento y métodos de trabajo, mejorar los procesos de información y comunicación que faciliten la toma de decisiones y su puesta en práctica y generar aprendizajes que potencien la obtención de alto rendimiento. El coach aporta al equipo herramientas útiles para diagnosticarse y mejorar su comunicación y desempeño.

Para Rita González es socia directora de RGF, donde desarrolla su labor como psicóloga y executive coach. El reencuadre es una de las herramientas favoritas utilizada por esta experta para ayudar al cliente a salir de la zona de confort.

«Se trata de cambiar el punto de vista al nivel de la percepción, del concepto o de la emoción, a través del cual se percibe una situación. Sería aportar una nueva iluminación, una nueva resonancia a una situación para ofrecer al cliente o coachee otra percepción de la realidad, invitándole a que advierta el lado positivo de la situación, que le permita adoptar otra manera de verlo», explica Rita. Y añade: «El coach puede reencuadrar de tres maneras distintas: “cambiar  el punto de vista, el sentido de la situación o el comportamiento de su coachee que le permita salir de la zona de confort».

«Un buen coaching ayuda  a la persona a llegar a ese lugar profundo dentro de ella donde todo es posible, donde la persona toma consciencia de quién es realmente, de sus talentos y sus dones, ese lugar más allá del ego en el que la persona toca su esencia y, justo ahí, en la esencia, se da todo», concluye Ana González Medialdea.

¿Estás listo para sobrepasar tus límites y trabajar para alcanzar tu verdadero potencial profesional?

 

 

Fuentes: Wekeender| Va ProjectLife| Ohio Bussiness College