ArtículosNoticias

El arte de hablar en público

Por 16 marzo, 2020 Sin comentarios

Hablar en público junto con el liderazgo, la inteligencia emocional y el trabajo en equipo es una aptitud muy demandada en el mercado laboral.

Se estima que el 75% de la población española siente miedo a hablar en público. Es lo que se conoce como glosofobia y engloba una serie de síntomas asociados a estados de ansiedad como la sudoración excesiva, las náuseas o la aceleración del ritmo cardiaco.

Pero los nervios y el miedo escénico son reacciones que se pueden controlar con trabajo, técnica y mucha práctica.

El arte de hablar en público

Si tenemos en cuenta que más 80% de nuestra comunicación es oral y solo un 20% es escrita, es indispensable desarrollar esta habilidad y mejorarla día a día.

“Hablar en público es mucho más que una soft skill. Es la gran asignatura pendiente de la sociedad española. Nos hemos empezado a dar cuenta del problema que tenemos y del escollo que representa para muchas personas, tanto a nivel personal, como profesional” afirma Raquel Aullón, periodista y formadora en oratoria y habilidades comunicativas.

Veamos en detalle cómo mejorar la oratoria siguiendo algunos consejos.

¿Qué es la oratoria?

Podemos definir la oratoria como el arte hablar en público con el objetivo de convencer o conmover al auditorio. Para ello es necesario conseguir que los oyentes presten atención y entiendan lo que se quiere comunicar.

Hay muchos factores que intervienen en un buen discurso: elocuencia; capacidad de reacción ante imprevistos y objeciones; improvisación; y habilidad para interactuar con el público.

Igual de importante es la comunicación verbal (oral y escrita) como la comunicación no verbal, ya que los gestos, el contacto visual, el tono y la velocidad a la que hablamos son aspectos que influyen directamente en el mensaje.

Raquel Aullón considera que las personas, generalmente, nos enfocamos exclusivamente en el  contenido del discurso y nos olvidamos del cómo comunicarlo.

“La gente está muy preocupada por lo que tiene que decir, por encontrar las palabras, por conocer los datos. En esa preocupación nos olvidamos de que, en muchas ocasiones, hasta un 90% de la información que damos a nuestro interlocutor procede de nuestro lenguaje no verbal. Lo que decimos, sin palabras, impacta primero en la audiencia”.

La comunicación oral es uno de los principales ejes de las relaciones y del éxito en el trabajo. La capacidad de hablar en público es una herramienta transversal y absolutamente necesaria. Hay quien tiene más facilidad a la hora de comunicar sus ideas y su posición, pero siempre se puede aprender y mejorar, pues gran parte del éxito de los buenos oradores proviene del trabajo y de la preparación.

Manuel Herrador, periodista y formador en oratoria pública, considera que comparecer ante un público determinado -incluso a través de un medio de comunicación audiovisual- para proyectar emociones, transmitir sensaciones, compartir conocimiento, presentar un servicio o un producto, en definitiva, comunicar, es una oportunidad por la que tenemos que pasar con frecuencia dentro de nuestra empresa, negocio, institución pública, partido político o asociación profesional.

“Quien ha ido a escucharnos de manera presencial, igual que quien lo hace desde un receptor de radio o una pantalla de televisión, se merece todo nuestro respeto y entrega. Por eso, debemos manejar la oratoria como una herramienta indispensable. Que seamos comprensibles, intuitivos, naturales, creíbles y convincentes, dependerá mayoritariamente del conocimiento que sobre las técnicas y habilidades adecuadas poseamos. Esta disciplina se aprende, está sustentada sobre elementos técnicos. Por eso, somos nosotros los únicos responsables de evolucionar, aprender y realizar nuestras comparecencias públicas con la brillantez y el dominio que nuestros receptores del mensaje se merecen».

La oratoria en el trabajo

La finalidad de la oratoria es “algo tan básico como ser capaces de transmitir nuestras ideas y pensamientos a los demás y conseguir que nos entiendan; conectar con ellos. Después decidiremos si lo hacemos para informar, para enseñar, para motivar o, incluso, para persuadir”, afirma Raquel Aullón.

Esta habilidad es aplicable en casi todas las situaciones profesionales. En una entrevista de trabajo, la balanza  puede decantarse hacia un lado u otro según la forma de expresarse. Si se aplica en reuniones, estas serán más eficaces y productivas.

Para la escritora, conferenciante y profesora de comunicación Natalia Gómez del Pozuelo la oratoria es una habilidad cada vez más necesaria, puesto que permite dar a conocer de forma atractiva ideas, proyectos, conocimiento o productos en un mundo en el que los resultados de una persona o empresa dependen de la atención de su público objetivo.

“En los veinticinco años que llevo dedicada a la comunicación, he constatado que la principal barrera que tienen las personas para desarrollar su oratoria es la inseguridad, los nervios, el miedo al juicio; tanto es así, que tuve que crear el método Adiós Miedo Escénico para ayudar a superar esa barrera como paso previo a la enseñanza del arte de hablar en público.

Es necesario entender que el protagonista de una charla, conferencia o presentación es el público y no el ponente. Muchas veces, las personas y las empresas se centran en lo bien que hacen las cosas, en si han lanzado un nuevo proyecto o producto, es decir, en ellos mismos, pero hablar en público es servir.

Dar la vuelta a la cámara y enfocarse en resultar útil y ameno para el que escucha, aportarle un punto de vista nuevo o una comprensión clara del tema es fundamental para que cualquier ejercicio de oratoria dé los resultados deseados”.

En palabras de Mónica Galán Bravo, autora del Método Bravo y coach experta en oratoria, asesora y entrena a directivos y equipos de grandes empresas para mejorar su comunicación. “Saber comunicar de forma efectiva es imprescindible para cualquier puesto en un entorno profesional. Ya sea un CEO que quiera transmitir su visión y motivar a su compañía, un director financiero que tiene que presentar los resultados trimestrales o un director de proyecto que tenga que desarrollar un business case convincente ante un comité de inversiones, todos en una organización pueden potenciar su carrera si desarrollan ese tipo de capacidades.

Buena parte de los miedos a la hora de hablar en público surgen porque no nos sentimos preparados. Eso hace que nos falte seguridad y nuestra mente genere ideas bloqueantes, como el conocido síndrome del impostor o incluso produzca reacciones físicas negativas como sequedad de boca o temblores en las manos. Por eso la base de mi Método BRAVO es ofrecer un modelo sencillo en cinco pasos con los que estructurar tanto el discurso como la propia preparación, que nos va a asegurar que lo vamos a hacer bien y convertir el miedo escénico en placer escénico”.

La actriz y coach en técnicas expresivas Mireia Murguiondo ayuda también a vencer este miedo escénico en Lavidaespuroteatro.

“Es normal que la tensión aparezca en tu cuerpo momentos antes de dar una charla. Estás nervioso, excitado, quieres que todo salga bien. En estas circunstancias, todo tu sistema nervioso pasa a funcionar en “modo alerta”. Tus músculos se tensan, el corazón se acelera, sientes una sensación de ahogo y la rigidez se apodera de tu cuerpo. En este momento de gran tensión muscular es imprescindible conseguir que tu cuerpo se relaje.

Si entrenas y dominas la relajación de tus tensiones no sólo te sentirás cómodo y seguro en escena, sino que además tu comunicación será mucho más rica y expresiva. Conseguirás llegar de manera más eficaz a tu público y lograrás una comunicación basada en la empatía”.

Un buen orador debe transmitir seguridad, liderazgo y personalidad, bien sea impartiendo una conferencia, en una entrevista de trabajo o en una conversación con objetivos comerciales. En cualquiera de estas situaciones esta aptitud permite marcar la diferencia.

Gran audiencia vs. grupo reducido

Para Marián Palanco, directora de la Escuela Española de Oratoria y Comunicación ESSOC, si la transmisión, la conexión con la audiencia o el medio elegido para que el público visualice no son correctos, el mensaje se recibirá sin eficacia. Marián propone los siguientes consejos si tenemos que realizar una presentación a una gran audiencia:

  1. Empieza mirando a todos; haz un barrido con tu mirada acogiendo y aunando.
  2. Haz un comienzo directo, llama de algún modo la atención e indica, si es posible en tres bloques, lo que vas a hablar.
  3. La presentación debe crecer en calidad con el avance del discurso. Pon recursos en cada parte para que así sea.
  4. Centra cada mensaje o argumentos. Haz una selección de los mejores. Prescinde del resto.
  5. Termina con un final definitivo. Inspirador. Estimulante.

En el caso de una presentación en una reunión de empresa o a un futuro cliente, en la que nuestra audiencia es más reducida, la experta considera que la cercanía facilitaría la comunicación, siempre que la presentación se preparare profesionalmente. En este caso las recomendaciones serían:

  1. Estudia quien es tu público. Procura conocer sus cualidades y dirige tu mensaje pensando en ellos, en qué necesitan.
  2. Busca hacer pensar. El cerebro está diseñado para responder a las preguntas. Haz preguntas retóricas; lanza preguntas al aire.
  3. Presenta asociaciones, pero céntrate en los mensajes y en el objetivo. No te vayas por las ramas.
  4. Haz alguna alusión a alguien más conocido de los presentes y manifiesta tu trabajo en equipo, y donación.

Claves para ser un buen orador

Voz y respiración

El paralenguaje es un componente de la comunicación no verbal que abarca aspectos como el tono, la velocidad o la pronunciación. No siempre le damos la importancia que se merece, pero es necesario trabajarlo para mejorarla y modular la entonación y el ritmo.

Pequeños trucos como hidratarse o hacer gárgaras antes de la intervención ayudan a controlar la voz pese a los nervios.

Adecuar la velocidad es otro de los aspectos a tener en cuenta. Un discurso muy rápido denota nerviosismo y hace perder el hilo del mensaje. Por el contrario, si es demasiado lento, acabará aburriendo y desconectando a la audiencia.

Es importante detectar los fallos con el fin de poderlos solventar. Tendemos a usar muletillas en el lenguaje que debemos evitar. Una excelente opción es grabarse para poder escuchar cuántas veces las repetimos. El uso desmedido de determinadas palabras comodines puede ayudarnos a ganar tiempo o a impulsar la siguiente frase, pero convierte el discurso en repetitivo y pesado.

“Casi nadie tiene consciencia de cómo es su voz o de si habla deprisa, tiene muletillas o problemas de vocalización. Un buen consejo es el leer en voz alta tanto como se pueda. Poco a poco comenzaremos a darnos cuenta de si nuestra voz suena como nosotros creemos que debe sonar o si somos capaces de controlarla y transmitir con ella lo que buscamos. La voz es nuestro instrumento y deberíamos ser capaces de controlarla nosotros a ella, y no al revés”, añade Raquel.

Postura corporal

La comunicación no verbal interviene hasta un 90% del mensaje en algunas ocasiones. La postura del cuerpo, los gestos y la forma de vestir son una parte fundamental.

Hay que aprender a controlar el cuerpo y ser consciente de la posición de las manos y de los pies.

Raquel recomienda ser consciente de todo lo que nuestro cuerpo comunica mientras hablamos o, simplemente, mientras escuchamos. “Es frecuente ver a ponentes con cara de póker mientras esperan su turno de palabra. Nuestros gestos nos delatan… ¡siempre!”.

Otra recomendación interesante es obtener información previa del lugar. No es lo mismo estar sentado, estar de pie con un atril o estar directamente cara al público. Si resulta complicado controlar las manos, se puede usar un bolígrafo o un láser. Son pequeños trucos que ayudan a mejorar la postura corporal.

Preparación

La preparación es uno de los puntos clave para ser un buen orador. Conocer el tema del que se habla no es suficiente. Es necesario prepararse para comunicar ideas con una estructura lógica que el oyente pueda seguir fácilmente.

Cuanto más preparada se tenga la intervención, más fácil será controlar la situación y poder improvisar ante imprevistos.

“Es una cuestión de lógica: nos asusta menos lo que conocemos. Cuanto más practiquemos un tema, más podremos mejorarlo. Darle vueltas a nuestra presentación, enseñársela a alguien y, por supuesto, ensayarla en voz alta, nos ayudarán no sólo a estar más seguros del discurso, sino a saber si hemos hecho la mejor elección de forma y contenidos”, propone Raquel.

Por su parte, Velilla Valbuena, actriz, dramaturga y coach de voz en FameLab, concurso de monólogos científicos de la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología FECYT, recomienda hablar en público a diario.

“Podemos aprovechar ocasiones especiales como el día del padre, un cumpleaños o una fiesta de amigos para dar un discurso; permite practicar en un ambiente más distendido y hace que se convierta en una situación especial.  Elige lo que quieres contar, con palabras sencillas y cercanas, yendo al grano. Ve despacio. Ponle sentimiento. Lo importante es practicar y practicar.”

Material audiovisual

El uso de materiales audiovisuales en presentaciones puede ser de gran ayuda. El material debe complementar el discurso, pero no ser la base. Añadir fotos, vídeos o audios en la presentación, para ejemplificar lo que se dice, es una buena forma de dinamizar el turno de palabra.

Conectar con el público

El primer paso en la preparación de cualquier tipo de intervención es saber a quién nos dirigimos. Conocer a tu audiencia es fundamental para adaptar la forma de estructurar el mensaje, el vocabulario y el tono.

Cristina Caselles es conferenciante, psicopedagoga y facilitadora de habilidades blandas especializada en Neurocomunicación. Cristina propone aplicar esta ciencia para conocer si un discurso gustará, se memorizará o llamará la atención de nuestro público, sin necesidad previa de una actuación consciente por parte del mismo.

“El siglo XXI es la era del cerebro debido a los avances conseguidos en las neurociencias, también para la comunicación. Gracias la Neurociencia podemos evaluar las acciones y las piezas de comunicación midiendo las reacciones cerebrales y del sistema nervioso periférico” afirma Cristina que, como mentora ejecutiva en empresas públicas y privadas; escuelas de negocios y fundaciones, ha podido testar cómo el estado físico y emocional de las personas repercute en los resultados de las empresas.

Al tener claro los intereses del público, será más fácil conectar con él.

Se puede hacer uso del storytelling con el uso de anécdotas o ejemplos concretos que ayuden al oyente a imaginar y conectar con lo que se está explicando. Nacho Caballero, formador, speaker y storyteller, destaca el uso de esta técnica.

“El storytelling es una herramienta transversal para conseguir nuestros objetivos a la hora de comunicar, tanto para el ámbito privado como el empresarial. Uno de los principales problemas en las reuniones de empresa y los mensajes que en ellas se transmiten, es que se deja para el final el toque personal, esa parte de storytelling que humaniza el contenido que se quiere transmitir. En este sentido, un buen ejercicio es cambiar el orden de los bloques que forman parte de una presentación. El objetivo es que la parte de storytelling, en la que el orador muestra su humanidad, incluso a veces un toque distendido o de humor, es el comienzo perfecto para conectar con su audiencia desde el principio».

Otra táctica que funciona muy bien es interactuar con los asistentes. Usar el contacto visual, jugar con los silencios y la expectativa ayuda a hacerles sentir parte de la historia. Conseguir mantener la atención de la otra parte es uno de los grandes logros de un buen orador.

Todos estos puntos que hemos visto son igualmente aplicables tanto en una entrevista personal como en una conferencia con un auditorio numeroso. Las principales cualidades de un buen orador se trabajan y mejoran con la práctica en todas sus facetas.

Recopila toda la información previa que puedas sobre ti mismo, sobre tu audiencia y el tema que vas a tratar. Cuanto más preparado vayas, contarás con más garantías de éxito. No hay mejor recomendación, que una buena información previa, técnica, práctica y mucho trabajo.

 

Fuentes : Expansión | RRHHDigital | Entrepreneur