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Las claves de la educación del futuro

Por 26 noviembre, 2020diciembre 9th, 2020No Comments

El debate sobre la educación del futuro no es una novedad. La búsqueda de nuevas fórmulas de enseñanza es una constante que no se deja de investigar o perfeccionar desde los sectores implicados. Ahora bien, la irrupción de la Covid-19 en nuestras vidas ha evidenciado que la forma de enseñar requiere de cambios.

Aunque la formación online se está consolidando, no siempre es una opción válida, y esta pandemia ha evidenciado algunas carencias para el desarrollo de nuevos modelos de enseñanza.

Educación del futuro

En palabras de Miguel Ángel Vera, consultor y formador en metodologías ágiles y transformación digital, deberíamos cuestionarnos dos puntos fundamentales que tienen que ver con la naturaleza de los estudiantes y el objetivo que se pretende alcanzar con el proceso educativo:

¿A quién estamos educando?

“Los estudiantes de hoy son nativos digitales y, con toda probabilidad, su puesto de trabajo futuro tendrá una fuerte relación con la tecnología; por lo tanto, no se trata sólo de hacerles llegar y adoptar conocimientos académicos más o menos profundos. Además de eso, buscaremos cómo aprovechar su motivación hacia el uso de las nuevas tecnologías transmitirles mejor esos conocimientos”, explica Miguel Ángel.

¿Para qué queremos educar?

“Además de nativos digitales, los estudiantes de hoy son nativos ágiles: están acostumbrados a un entorno cambiante, de incertidumbre (aún más acentuado en el contexto de la Covid-19), donde los planes muy detallados a largo plazo son de dudosa aplicación práctica. Por el contrario, en su contexto laboral futuro será muy importante la capacidad de adaptación, de actualización, de reacción a los cambios, de adopción de tecnologías que llegan y cambian a un ritmo cada vez mayor, de aportar valor en un contexto global de automatización e inteligencia artificial. Por ello, hay que mostrar a los estudiantes de hoy el camino para aprender a aprender a lo largo del resto de su vida”, concluye el experto.

Por su parte, José María Ledo, docente y pedagogo, especializado en elearning, destaca la importancia de la metodología en la educación. “Cuando hablamos de educación del futuro, tendemos a pensar únicamente en las tecnologías integradas en las instituciones educativas, dejando de lado el punto de vista metodológico”.  Para este docente, “de nada sirve tener una tablet o un ordenador por alumno, si no se tiene un plan de ruta educativo. El principal fin al que vamos encaminados es conocer al alumno y personalizar al máximo su aprendizaje, apoyándonos en todos los recursos disponibles.

Vamos encaminados a un modelo híbrido educativo que debe ser integrado teniendo en cuenta no solo los aspectos técnicos de los propios entornos o herramientas, sino también metodológicos”. Para José María “los docentes se enfrentan a un nuevo marco teórico-práctico en un entorno donde las competencias digitales y la actitud proactiva, de cambio y resiliencia, son las grandes bazas para enfrentar los nuevos retos.

Estas competencias estarán muy relacionadas con la capacidad de generar recursos para el alumnado, como la creación de recursos audiovisuales y manejo de infinidad de herramientas que podemos encontrar en la red (para gamificar, creación de contenido, etc.). Este nuevo modelo educativo tendrá más que nunca capacidad de adaptación y multicanalidad que, tanto para alumnos como docentes, serán aspectos más que positivos para el proceso de enseñanza-aprendizaje”.

Parte del debate actual se centra en encontrar fórmulas con las que llegar a soluciones eficaces para algunas de las carencias con las que se encuentra la educación virtual.

Según Fernando Pavón, socio cofundador de Innedu, consultora especializada en la digitalización de instituciones educativas: “este año 2020 es el año para romper paradigmas. Debido a las circunstancias de aislamiento social, la gran mayoría de instituciones académicas han tenido que dar clases en remoto para atender a sus alumnos. Este es un comienzo para hibridar nuestra formación, pero la realidad es que se puede hacer mucho mejor que una simple clase virtual:

–          Con un modelo de aprendizaje totalmente guiado por el profesor

–          Que incorpore actividades tanto asíncronas como síncronas

–          Fomentando el aprendizaje colaborativo

–          Implantando modelos de aprendizaje basado en retos

–          Con herramientas que potencien la interactividad”

Principales carencias

Temarios no adaptados al online

La educación a distancia aún debe perfeccionarse, según ha mostrado esta pandemia. Para impartirla de forma eficiente, se han de adaptar los temarios a este método de aprendizaje. Algo que la enseñanza tradicional no había contemplado hasta el momento. No es lo mismo realizar una clase presencial que una virtual, por lo que la adecuación de los contenidos es uno de los aspectos a tener en cuenta.

Belén Merino, consultora de e-learning, considera que la formación online no tiene por qué basarse exclusivamente en videoconferencias y propone diferentes formatos de contenidos que se adapten a las necesidades de los alumnos.

“No se trata de trasladar literalmente lo que se hace en el aula a una pantalla. Las tecnologías de hoy permiten ir más allá y ofrecer contenidos interactivos para que se puedan “estudiar” en cualquier momento, con el añadido de que los alumnos pueden ser parte activa del curso a través de retos, actividades, juegos, experimentos, experiencias inmersivas y clases invertidas.

Además, los profesores podrían grabar pequeñas píldoras teóricas en formato vídeo y dejar las sesiones en tiempo real para responder dudas, hacer trabajos en equipo y fomentar una participación más activa”.

Falta de sociabilización durante el aprendizaje

Una de las grandes carencias del modelo online es la falta de contacto entre los alumnos, haciendo un entorno más estéril para las relaciones sociales, tan inherentes al ser humano.

“Es muy importante, en este sentido, pensar en entornos digitales y colaborativos que puedan paliar esta carencia, como puede ser poner a disposición salas de videoconferencias «distendidas» para los alumnos, herramientas de colaboración o una red social interna y privada del propio centro”, concluye Belén Merino.

Medios tecnológicos inadecuados

Tanto el profesorado como el alumnado han de tener los medios tecnológicos adecuados para que los primeros puedan impartir su formación correctamente y los segundos recibirla de forma óptima.

Los recursos de las familias difieren y, en la actualidad, no todas disponen de acceso a Internet en sus hogares o de un ordenador con impresora que permita al alumno asistir a clases virtuales o poder realizar las tareas adecuadamente.

De forma paralela, los profesores no siempre disponen de los recursos para poder impartir sus clases virtualmente, depende del centro y del lugar donde residan.

Problemas de acceso a internet

Por otro lado, hay que destacar que el hecho de ser internauta no quiere decir que sepamos usar las nuevas tecnologías para formarnos. Según la Encuesta sobre Equipamiento y Uso de Tecnologías de Información y Comunicación en los Hogares de 2019, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 91,4% de los hogares españoles tiene acceso a internet, frente al 86,4% del año anterior. De estos, el 99,7%, es decir, 15 millones de hogares posee de acceso a internet por banda ancha.

No obstante, ¿es esto una garantía de utilizar correctamente las nuevas tecnologías para formarse?  Una cosa es estar conectado a las redes sociales o navegar por la Red para buscar información o un restaurante para comer y otra es sentarse frente al ordenador para aprender. Ser nativo digital ayuda a manejarse con soltura en el ámbito tecnológico, pero no es garantía de desenvolverse bien en todas las posibilidades que nos ofrece.

Ausencia de formación específica al profesorado

Otro punto clave, que ha destapado la imposición de la formación online por el confinamiento y que va a condicionar la educación del futuro, es la preparación digital tienen los profesores. Estos son expertos en las materias que imparten, pero ¿lo son en las herramientas digitales? Y ya no solo se trata de saber utilizarlas, sino de hacerlo de forma eficaz para transmitir los conocimientos de la misma manera que si tuvieran delante a sus pupilos.

Los dispositivos digitales ofrecen una serie de ventajas respecto, por ejemplo, a la tiza, la pizarra o el papel, sin embargo, es necesario saberlos emplear correctamente. Siempre con el objetivo de sacarles el máximo rendimiento para que el alumno adquiera las nociones pertinentes.

“El desafío tecnológico en educación lleva mucho tiempo sobre la mesa. Sin embargo, el tsunami de la Covid ha acelerado esta inevitable transformación tecnológica, poniendo de manifiesto que la competencia digital de nuestros docentes es desigual y precisa de atención urgente”, sentencia Beatriz Pedreira, Digital Implementation and Training Consultant en McGraw Hill.

La experta en EdTech considera que “el profesor ya no es un mero transmisor de conocimientos, sino que debe dominar los recursos tecnológicos que vehiculen la adquisición de esos, basados en ciertas competencias, que el Marco Común de Competencia Digital Docente del MEFP[i] ha establecido en cinco:

  • Información y alfabetización informacional: cómo nos relacionamos con la información digital, ¿sabemos discernir lo relevante de lo superfluo?
  • Comunicación y colaboración: cómo interactuamos en el mundo tecnológico, cómo tejemos redes y construimos comunidad. La clave está en el aprendizaje colaborativo
  • Creación de contenidos digitales: son tiempos para la creatividad, pero también para la curación de contenidos: el avance del conocimiento en un mundo de creación colectiva
  • Seguridad: proteger nuestros datos es clave, es decir, compartir aprendizajes en un entorno seguro
  • Resolución de problemas: recoger información, analizar y ofrecer soluciones a través de herramientas tecnológicas”

Para Beatriz “el esfuerzo en formación del profesorado durante los próximos años debe ir encaminado a aunar el conocimiento específico de cada disciplina con las habilidades tecnológicas necesarias para navegar en un entorno cada vez más complejo, que empieza en el aula y se extiende a todos los ámbitos”.

Manu Martín, docente, especialista en formación online y profesor colaborador de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), considera que ”la mayoría de los planes de formación sobre competencias digitales en el profesorado en activo son escasos, breves y poco estructurados. Se suelen caracterizar por centrarse mayoritariamente en una preparación instrumental en competencias digitales y no se fomenta su aplicación didáctica y la posibilidad de diseñar materiales. Existe poca innovación en sus planteamientos y se basan en modelos de formación tradicional. Se ofrece una formación descontextualizada que no responde a las necesidades reales que tiene el profesorado.

Las nuevas estrategias de enseñanza-aprendizaje (aprendizaje cooperativo y colaborativo, design thinking o learning by doing) requieren que el docente deba poseer un profundo y actualizado conocimiento de las competencias digitales para ser capaz de crear contenidos en el aula. Esta falta de formación adecuada hace que los docentes tengan que valerse de otros recursos como el autoaprendizaje sin guía o la ayuda de compañeros para aprender. Es imprescindible, por tanto, un cambio de mentalidad y metodología en la enseñanza de las competencias digitales a los docentes”.

Para José Carlos Agrela, Digital, Learning & Development Director en Cegos, “Las habilidades que ha de tener un docente para ser formador online son diferentes a las de un formador online”.  Y añade que “un docente puede ser muy bueno en presencial, pero desastroso en online. No es nada sencillo enfrentarse a 30 avatares en silencio, que han desconectado la cámara por protección de datos, que a una audiencia que ves cómo reacciona, se emociona o se aburre”.

El especialista en e-learning considera que una correcta formación a los ponentes para adaptarse a la tecnología, las herramientas y las opciones que ofrece una plataforma online es básica. “No conozco ninguna institución educativa publica que haya realizado esta formación entre su profesorado para optimizar la experiencia de los alumnos. Hablo de la dinamización de una clase”.

Hacia la transformación de la educación

La educación se está amoldando a los nuevos tiempos y la tendencia apunta hacia fórmulas híbridas. En algunos casos, las aulas ya se han adaptado con elementos digitales para que profesores y alumnos puedan mantener una educación online con todos los medios cuando acudan presencialmente a la clase o tengan que asistir a una formación online desde sus casas.

Al mismo tiempo, se considera que esta escuela del futuro creará estudiantes más autónomos, pues el hecho de no tener que desplazarse siempre al centro educativo permite una mayor libertad, aunque a la vez impone una disciplina mayor.

Las ventajas de lo virtual en la enseñanza son múltiples, pues las nuevas tecnologías permiten formas de comunicación distintas. Una conexión online hace posible comunicarse con una persona residente en cualquier lugar del mundo, lo que puede favorecer interacciones y relaciones que suponen un plus en el ámbito del conocimiento. Paralelamente, es posible entablar vínculos con otros centros educativos nacionales o internacionales, empresas o instituciones. Las posibilidades son infinitas.

Según Daniel Porras, pedagogo consultor en eLearningMedia y fundador de oJúlearning.es,“hay que aprovechar la ola y promover una transformación integral de la educación mediante el diálogo, en la que participen todas las partes implicadas:

  • Los estudiantes. No perdamos la ocasión de preguntarles cómo podemos evaluarlos, cómo organizar las clases, qué modelo de prácticas prefieren, etc. Hacerlos partícipe no solo de su proceso de aprendizaje, sino del replanteamiento del modelo actual de enseñanza.
  • Los docentes. Deben ser los que abanderen este movimiento de redefinición de la educación. Es la oportunidad ideal para reinventarse, experimentar, atreverse a cambiar lo que en otros tiempos no era posible. Y no solo en lo tecnológico, estamos carentes de auténtica renovación pedagógica.
  • La Administración. Obligada a escuchar y a cubrir la demanda actual. Está en sus manos, liderar, valorar de verdad y promover este proyecto. Su misión es conseguir un “todos a una”.
  • Sociedad. Debe abrirse al cambio, apoyar y respetar este proceso de evolución. Nos jugamos nuestro futuro.

Sin duda, la  COVID, al igual que está impulsando el SmartWorking, nos está brindando la ocasión perfecta para generar una inercia educativa transformadora que no debemos desaprovechar”.

El profesor y experto en Business Process Management, Pedro Robledo, cree que existirá un cambio del modelo educativo, pero “no por la COVID-19 o las necesidades que han encontrado las entidades de formación presencial buscando tecnología para hacer lo mismo que las clases presenciales”.

“Es necesario el cambio de los sistemas educativos, porque el modelo en el que se basan está obsoleto”. Propone “formar a los alumnos en las competencias necesarias para ejercer los trabajos profesionales que demandan las organizaciones y así responder a la sociedad. ¿De qué sirve otorgar titulaciones a la gente joven si no van a encontrar un trabajo porque no cubren las competencias que necesita una sociedad digital en cambio constante?

Tenemos que ayudar en el aprendizaje profundo real, en el que el alumno sea el centro que aprende experimentando, para que tenga competencias, no solamente de adquisición de conocimientos teóricos académicos.

Debe saber hacer (tener habilidades que pueda aplicar) y adquirir competencias transversales de negociación, resolución de problemas, trabajo en equipo, tecnologías digitales, pensamiento crítico, investigación, y muchas otras.

La educación basada en competencias busca transformar la enseñanza y el aprendizaje, estableciendo objetivos de aprendizaje claros y transparentes para que los estudiantes pasen de nivel de aprendizaje cuando alcanzan el dominio.  No son sistemas iguales para todos, es un apoyo al estudiante con un aprendizaje colaborativo personalizado a su ritmo, con el compromiso de éste y asumiendo su responsabilidad en el aprendizaje. Todo ello, aplicando tecnologías digitales y metodologías activas de enseñanza. Será la única manera de ofrecer una educación eficiente y eficaz que le permita un verdadero desarrollo profesional en su vida laboral y personal, consiguiendo personas satisfechas que ofrecen valor a la sociedad actual y futura”.

Un estudio reciente realizado por la consultora norteamericana Gallup muestra que más del 81% de los profesores considera que el uso de herramientas digitales en el aula supone un valor añadido. Además, el 57% cree que estos métodos son más efectivos para personalizar la instrucción y una gran mayoría piensa que ayudan más a que los estudiantes se involucren en la escuela y el aprendizaje.

Otro de los recursos, que puede hacer más atractiva la formación digital, es la realidad virtual. Las experiencias, que implican este tipo de dispositivos, pueden ayudar a suplir la presencia física en algunos casos. En definitiva, se trata de repensar lo que se tiene y adecuarlo al futuro inmediato.

Para José Carlos Agrela (Cegos) es necesario dos consideraciones si queremos afrontar una transformación de la educación:

1.- El modelo de formación que tuvimos durante el confinamiento, basado únicamente en formación online, no es el más adecuado debido a que hasta las personas más digitales hoy día, los llamados nativos digitales, no son 100% analógicos. Si no se intercala con una formación presencial o se realizan otro tipo de actividades, si no desarrollamos una socialización durante este periodo formativo… nos pasa factura en la relación con el resto de las personas y compañeros a medio largo plazo.

2.- Esta evolución al online debería hacernos reflexionar sobre el modelo educativo que tenemos actualmente, en la mayoría de los casos, enfocado en aprender de memoria una serie de contenidos que deberemos contar el día del examen y luego olvidar. He presenciado exámenes finales en los que el alumno debía poner dos cámaras en casa para que un equipo de profesores vigilase que el alumno no copiaba mientras estaba haciendo un examen en una plataforma online.

“Debemos evolucionar a un modelo de trabajo más colaborativo, más basado en desarrollo de soft skills, de habilidades personales digitales. Tenemos ante nosotros la biblioteca de conocimiento más grande hubo antes, pero pedimos a los alumnos que se aprendan de memoria un “único” manual de referencia y que lo reciten”.

Es una oportunidad única de alinear el aprendizaje que reciben los alumnos con lo que realmente demandan las empresas y creo que no se está gestionado adecuadamente.

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[1] Resolución de 2 de julio de 2020, de la Dirección General de Evaluación y Cooperación Territorial, por la que se publica el Acuerdo de la Conferencia Sectorial de Educación sobre el marco de referencia de la competencia digital docente.

 

Fuentes: El economista | wwwhatsnew | UTPLInstituto Nacional de Estadística | Gallup |

 

 

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